Antes de la Argentina, una escala disputada
Malvinas no entró en la historia con la guerra ni con la búsqueda de petróleo. Para comprender el conflicto hay que separar tres cosas: avistar unas islas, instalarse en ellas y ejercer autoridad. No son actos equivalentes, ni alcanzan por sí solos para resolver una disputa de soberanía.
La reconstrucción de la Cancillería argentina atribuye un avistamiento de 1520 a la expedición de Magallanes. Es parte del argumento histórico argentino; no lo presentamos como una prioridad de descubrimiento aceptada por todos.
En 1764, Louis Antoine de Bougainville fundó el asentamiento francés de Port Louis. La expedición británica de John Byron llegó en 1765 y en 1766 se estableció Port Egmont. En 1767, Francia entregó su asentamiento a España, que administró Puerto Soledad desde la órbita de Buenos Aires. Las islas ya eran una pieza estratégica de la navegación austral.
Una historia que no empezó en 1982.
La bandera y la administración del territorio
El 6 de noviembre de 1820, David Jewett, comandante de la fragata Heroína, tomó posesión de las islas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En Puerto Soledad izó la bandera y comunicó el acto ante tripulaciones de distintas nacionalidades. Es un hito documentado de la afirmación soberana del Estado que se estaba formando.
El 10 de junio de 1829 se creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y sus adyacentes, a cargo de Luis Vernet. Su actividad incluía poblamiento, producción y control de recursos. En 1831 apresó embarcaciones estadounidenses dedicadas a la caza de lobos marinos. No era solamente una declaración: había decisiones sobre quién podía explotar esos recursos.
La Argentina fundamenta parte de su reclamo en la sucesión de los derechos de España tras la independencia. Es la posición jurídica argentina, no una sentencia internacional que haya cerrado la controversia.
El control cambia de manos; el reclamo no desaparece
El 3 de enero de 1833, fuerzas británicas desplazaron a las autoridades argentinas de Puerto Soledad. Buenos Aires protestó ese mismo mes. Desde entonces, la continuidad del reclamo y el control efectivo de las islas siguieron caminos distintos.
El Reino Unido sostiene su soberanía y defiende que los isleños decidan su futuro. La Argentina rechaza esa solución para este caso y pide una negociación bilateral. Explicar ambas posiciones no obliga a borrar la mirada propia: permite entender por qué la disputa sigue abierta.
Hubo negociaciones y vínculos concretos
El 16 de diciembre de 1965, durante la presidencia de Arturo Illia, la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 2065. Reconoció la existencia de la disputa e invitó a la Argentina y al Reino Unido a buscar una solución pacífica, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes. No adjudicó la soberanía a ninguno de los dos Estados.
En enero de 1966, los cancilleres Miguel Ángel Zavala Ortiz y Michael Stewart acordaron continuar las negociaciones. El memorándum trabajado en 1968 no llegó a firmarse. Distinguir una propuesta de un acuerdo vigente es tan necesario para leer aquel período como para interpretar los anuncios de hoy.
El acuerdo de comunicaciones del 1 de julio de 1971, bajo el gobierno de facto de Alejandro Lanusse, abrió otra vía: conexiones y servicios entre el continente y las islas, sin renuncia a las posiciones de soberanía. LADE operó el enlace aéreo y la Argentina construyó un aeródromo provisional, inaugurado en noviembre de 1972. Acercar territorios no significaba haber resuelto quién tenía soberanía sobre ellos.

La guerra no puede explicar toda la historia
El 2 de abril de 1982, la dictadura encabezada por Leopoldo Galtieri ordenó el desembarco argentino. El conflicto terminó con la rendición argentina el 14 de junio. La memoria de los caídos y de los veteranos merece un lugar propio, sin confundir el reclamo de soberanía con las decisiones de la conducción militar.
La posguerra exigió reconstruir relaciones sin abandonar las respectivas posiciones sobre las islas. Durante la presidencia de Carlos Menem, las declaraciones de Madrid de 1989 y 1990 permitieron restablecer primero las relaciones consulares y después las diplomáticas. La fórmula de reserva de soberanía habilitó acuerdos prácticos sin resolver el fondo de la disputa.
Un compromiso que ningún gobierno puede tratar como propio
La reforma de 1994 incorporó la Disposición Transitoria Primera. Allí la Constitución ratifica la «legítima e imprescriptible soberanía» argentina sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y sus espacios marítimos e insulares correspondientes. La recuperación y el ejercicio pleno de esa soberanía constituyen un «objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».
El mismo texto exige respetar el modo de vida de los habitantes y los principios del derecho internacional. El mandato fue establecido por la Convención Constituyente: no es un eslogan de una presidencia ni una autorización para recurrir a la fuerza.
La discusión por los recursos tiene antecedentes
El 27 de septiembre de 1995, durante el gobierno de Menem, ambos países suscribieron una declaración de cooperación sobre hidrocarburos bajo reserva de soberanía. El 27 de marzo de 2007, el gobierno de Néstor Kirchner dio por terminado ese entendimiento. La Cancillería argentina fundamentó la decisión en las divergencias sobre su aplicación y las actividades unilaterales británicas.
En 2011, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el Congreso sancionó la ley 26.659 sobre actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental. En 2013, la ley 26.915 modificó el régimen e incorporó sanciones penales. Es un antecedente central para entender por qué la disputa actual también se tramita mediante procedimientos y decisiones sobre empresas.
En septiembre de 2016, bajo Mauricio Macri, el comunicado Foradori–Duncan propuso ampliar la cooperación bilateral. El 2 de marzo de 2023, durante el gobierno de Alberto Fernández, Santiago Cafiero notificó al canciller británico que la Argentina daba por finalizado ese comunicado.
En septiembre de 2024, durante la presidencia de Javier Milei, Diana Mondino y David Lammy abordaron conectividad, pesquerías y el proyecto humanitario de identificación de caídos, manteniendo la reserva sobre soberanía. Estos entendimientos deben leerse por su alcance concreto, no como si fueran una solución territorial.
El sur está conectado, pero no tiene un único régimen
El Tratado Antártico se firmó el 1 de diciembre de 1959 y entró en vigor el 23 de junio de 1961. Su artículo IV preserva las posiciones sobre soberanía; no las resuelve. La cooperación científica y el uso pacífico son parte de ese marco. Malvinas no queda sometida a ese régimen por estar vinculada geográficamente con el Atlántico Sur.
Para La Red, la continuidad del reclamo necesita algo más que evocaciones. Importan la diplomacia, el conocimiento del mar, las capacidades del Estado y la participación de las comunidades del sur. La historia aporta una pregunta para seguir la investigación: qué deja cada decisión después del anuncio y qué fortalece para el futuro.
El recorrido, de un vistazo.
- 1764–1767
Asentamientos europeos
Francia, Gran Bretaña y España establecen presencia en las islas.
- 1770–1774
Crisis y retirada británica
España desaloja Port Egmont en 1770; lo restituye en 1771. Los británicos se retiran en 1774.
- 1811
La guarnición española se retira
Puerto Soledad deja de tener guarnición española durante las guerras de independencia.
- 6 NOV 1820
El acto de Jewett
Bandera y toma de posesión en nombre de las Provincias Unidas.
- 10 JUN 1829
La comandancia de Vernet
Administración y control de los recursos desde Puerto Soledad.
- 3 ENE 1833
Ocupación británica
Son desplazadas las autoridades argentinas; Buenos Aires protesta.
- 1959 / 1961
Otro marco para la Antártida
Firma y entrada en vigor del Tratado Antártico; las posiciones de soberanía quedan preservadas.
- 16 DIC 1965
Resolución 2065
La ONU reconoce la disputa e invita a una solución negociada.
- 1971–1972
Comunicaciones con el continente
Acuerdo bilateral, vuelos de LADE y aeródromo provisional.
- 2 ABR – 14 JUN 1982
La guerra
Del desembarco ordenado por la dictadura a la rendición argentina.
- 1989–1990
Declaraciones de Madrid
Se restablecen relaciones consulares y diplomáticas sin resolver la soberanía.
- 1994
El mandato constitucional
La recuperación queda consagrada como objetivo permanente e irrenunciable.
- 1995 / 2007
Cooperación petrolera y ruptura
Se firma el entendimiento sobre hidrocarburos; doce años después la Argentina lo termina.
- 2011 / 2013
Las herramientas legales
Leyes 26.659 y 26.915: regulación y sanciones para actividades hidrocarburíferas.
- 2016 / 2023
El comunicado y su finalización
Foradori–Duncan amplía la cooperación. En 2023, la Argentina notifica que lo da por terminado.
- 24 SEP 2024
Reunión Mondino–Lammy
Conectividad, pesquerías y proyecto humanitario, con reserva sobre soberanía.
