Cuba consiguió este miércoles 28 de octubre que la Asamblea General de la ONU volviera a reclamar el fin del embargo estadounidense, pero perdió parte del respaldo que había reunido un año atrás. Argentina votó contra la resolución por segundo año consecutivo y el canciller Pablo Quirno defendió esa posición. La decisión confirma el alineamiento argentino con Washington en una disputa donde la mayoría de votos y la capacidad de cambiar las medidas económicas están en manos distintas.
El registro oficial de la reunión consigna 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, y la adopción del proyecto A/81/L.5. Se votó un reclamo para poner fin al embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. El resultado constituye un respaldo diplomático a La Habana; la resolución no es vinculante.
Quirno elige sostener el rechazo argentino
Quirno justificó el voto en la defensa de la democracia, la propiedad privada y los derechos individuales, según la cobertura de La Nación y AP del 28 de octubre. También presentó el aumento de los votos contrarios al texto como una señal favorable a la posición argentina. Paraguay, Colombia y Ecuador estuvieron entre quienes rechazaron la resolución.
La decisión argentina tiene así dos planos. En la votación acompaña a Estados Unidos; en la explicación política, el canciller busca darle un fundamento propio. Esa elección debe evaluarse por el voto y los argumentos expresados, sin atribuirle acuerdos comerciales o contraprestaciones que esta cobertura no documenta.

Washington pierde la votación y reduce los apoyos de Cuba
La comparación con 2025 permite ver qué cambió: entonces hubo 165 votos favorables, siete contrarios y 12 abstenciones. Este miércoles fueron 35 apoyos menos y diez rechazos más. Cuba mantuvo una mayoría amplia, mientras Estados Unidos amplió el grupo que se opone al reclamo.
El embajador estadounidense Mike Waltz había cuestionado el fundamento del debate y atribuido los problemas económicos cubanos a su gobierno. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla defendió la posición de Cuba frente a esa presión. La reseña de Noticias ONU sobre el debate del martes 27 documenta el enfrentamiento entre ambos y el contraste de sus argumentos.
La explicación europea posterior a la votación, recogida en el registro oficial, ofrece otro matiz: reclama levantar el embargo y, a la vez, señala la responsabilidad cubana en sus políticas económicas internas. Rechazar las restricciones estadounidenses no exige compartir todas las decisiones de La Habana. Esa distinción permite leer la votación más allá de un bloque uniforme de aliados y adversarios.
El poder que los votos no resuelven
La lectura de La Red es que Cuba conserva una mayoría para impugnar el embargo, mientras Washington obtiene un resultado político parcial al reducir los apoyos a La Habana. Quirno coloca a Argentina dentro del segundo grupo. Ninguno de esos resultados elimina por sí mismo la disputa sobre comercio y soberanía.
El texto reclama que los Estados se abstengan de aplicar medidas con efectos extraterritoriales y que quienes las mantienen las deroguen, según la explicación de Noticias ONU. Ahí aparece la distancia entre pronunciarse y ejecutar: la Asamblea expresa una posición colectiva, pero las medidas siguen dependiendo de decisiones de quienes las imponen.
Los siguientes movimientos verificables serán las respuestas de Washington al reclamo aprobado y las gestiones que anuncie Cuba para traducir ese respaldo en cambios concretos. Para Argentina, el seguimiento pasa por las explicaciones y decisiones diplomáticas que continúen el voto defendido por Quirno.
Collage conceptual original de La Red, 28/10/2026, creado con IA integrada: escritorios y barreras de papel representan una decisión diplomática colectiva. No es una fotografía del recinto ni un tablero real de votación. Excepción institucional documentada antes del arte; sin retratos decorativos. Imagen interior: esquema editorial original de La Red.



