Javier Milei subió este miércoles 23 de septiembre al atril de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, y convirtió a Malvinas en uno de los ejes de su tercera intervención ante el organismo. El Presidente definió el reclamo como una causa nacional, cuestionó la actuación de la ONU y volvió a pedirle al Reino Unido que reanude las negociaciones por la soberanía.
La escena tuvo una secuencia diplomática precisa. Un día antes, el primer ministro británico Andy Burnham había incluido a las islas entre los territorios que Londres considera británicos y dijo que su gobierno se mantendría firme frente a cualquier amenaza o desafío. Horas después, el canciller argentino Pablo Quirno pidió el derecho a réplica y respondió desde el mismo recinto.
Milei retomó ese intercambio ante los jefes de Estado. “Malvinas es para nosotros una causa nacional”, dijo, y presentó la controversia como una prueba de la distancia entre los compromisos internacionales de la organización y su capacidad para intervenir en disputas abiertas. También describió la estrategia argentina como una defensa pacífica, práctica y efectiva.

Burnham habló, Quirno pidió la palabra
Burnham había vinculado la defensa de las islas con el Estado de derecho y con la posición británica sobre sus territorios de ultramar. La referencia activó una respuesta formal de la delegación argentina que no estaba incluida en la agenda pública del canciller.
Quirno sostuvo que las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes forman parte del territorio nacional argentino y se encuentran ocupados por el Reino Unido. Además, expresó la disposición argentina a reanudar conversaciones bilaterales para alcanzar una solución pacífica.
La base multilateral del planteo argentino sigue siendo la Resolución 2065 de la Asamblea General. Adoptada en 1965, reconoce la existencia de una disputa entre la Argentina y el Reino Unido e invita a ambos gobiernos a negociar. En su intervención, Milei utilizó ese antecedente para dirigir la crítica hacia la propia ONU: el organismo produjo resoluciones sobre el conflicto, pero las conversaciones de soberanía no se reanudaron.
Rubio recibió a Milei antes del discurso
Antes de la exposición presidencial, Milei se reunió en Nueva York con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Participaron también el canciller Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Rubio difundió imágenes del encuentro y señaló que la relación bilateral es sólida. Su mensaje identificó tres áreas de cooperación: energía, minerales críticos y agricultura. Esos asuntos conectan la política exterior con la agenda económica que la delegación argentina desplegó durante la semana de la Asamblea.
La publicación del secretario de Estado no incluyó una referencia a Malvinas. La reunión, sin embargo, ocurrió dentro de una jornada en la que la disputa ocupó el intercambio entre Londres y Buenos Aires y el discurso presidencial ante el principal foro multilateral. La noticia no es una mediación estadounidense: es la simultaneidad de un reclamo argentino más activo y una relación con Washington que el Gobierno presenta como estratégica.
Del discurso al Congreso
La intervención en Nueva York se apoyó en decisiones que la Casa Rosada había tomado durante septiembre. El Poder Ejecutivo inició procedimientos sancionatorios contra personas y empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en el área disputada y luego envió a Diputados un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
La iniciativa propone reemplazar el régimen de la Ley 26.659, ampliar sanciones sobre quienes participan en la explotación de recursos sin autorización argentina y crear un Sistema de Seguridad Nacional coordinado por un consejo específico. Martín Menem giró el expediente a las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto.
El próximo movimiento se dará en esos dos planos. En la ONU continuará la semana de reuniones y exposiciones diplomáticas. En Buenos Aires, las tres comisiones de Diputados deberán reunir a sus integrantes, discutir los 133 artículos informados para el proyecto y definir si producen un dictamen.
La mirada de La Red
La Asamblea no funcionó sólo como escenario para repetir una posición histórica. En menos de veinticuatro horas, Burnham defendió la postura británica, Quirno activó el derecho a réplica, Milei trasladó la disputa al centro de su discurso y Rubio recibió a la delegación argentina con una agenda bilateral de recursos estratégicos. La presión informativa nace de esa secuencia de actores y acciones concretas.
Fuentes y alcance
- Naciones Unidas: debate general de la 81ª Asamblea General.
- UN Web TV: segunda jornada del debate general, 23/9/2026.
- TN: discurso de Milei, réplica de Quirno y reunión con Rubio.
- EFE: intervención de Andy Burnham ante la Asamblea.
- La Nación: respuesta argentina mediante el derecho a réplica.
- Naciones Unidas: Resolución 2065 (XX).
- Presidencia: proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, 17/9/2026.
- Presidencia: inicio de procedimientos sancionatorios, 4/9/2026.
Alcance temporal: versión cerrada con información disponible a las 12:40 de Argentina del 23/9/2026. La agenda publicada por Marco Rubio se atribuye a su mensaje; no se le asigna una conversación sobre Malvinas. La pieza cubre el seguimiento noticioso autorizado y no reactiva los capítulos de investigación pausados.



