La continuidad de Javier Milei encuentra un límite especialmente marcado entre las mujeres consultadas por OPSA/UBA: el 68% prefiere un cambio de gobierno en 2027 y el 32% quiere que continúe. Entre los varones, las preferencias se invierten: 53% por la continuidad y 47% por el cambio. La distancia de 21 puntos entre ambos grupos en la demanda de alternancia abre un problema político para el oficialismo. No le entrega, por sí sola, una victoria a sus adversarios.
El dato corresponde al trabajo de campo realizado entre el 15 y el 23 de septiembre de 2026. No describe una evolución posterior ni mide rechazo personal al Presidente. La pregunta enfrenta continuidad y cambio de gobierno: una disputa que no coincide necesariamente con la elección de una candidatura.
El límite existe; su traducción electoral está abierta
La lectura política de La Red es que el oficialismo enfrenta dos desafíos diferentes: conservar a quienes eligen su continuidad y disputar el apoyo de quienes prefieren otra gestión. El segundo es más pronunciado entre las mujeres de este estudio. No alcanza con reunir ambos grupos bajo un promedio nacional: la diferencia por género cambia el tamaño del problema que la encuesta pone sobre la mesa.
Pero tampoco permite hablar de las mujeres como un bloque homogéneo. Casi un tercio de las encuestadas opta por la continuidad. Borrar ese respaldo sería tan engañoso como convertir la preferencia por otro gobierno en un voto opositor decidido.

La oposición tiene una demanda, no un voto ganado
Otra pregunta del mismo informe deja expuesta esa tensión. En intención de voto por espacio, para el total de la muestra, La Libertad Avanza reúne 37%; el peronismo kirchnerista, 20%, y el no kirchnerista, 14%. Son preguntas distintas: esos porcentajes no indican qué eligieron las mujeres que antes expresaron preferencia por un cambio.
Para la oposición, el interrogante es cómo construir una alternativa capaz de representar esa demanda. Para el oficialismo, cómo evitar que se transforme en una decisión electoral adversa. El sondeo no resuelve ninguna de las dos cosas. Sumar las preferencias de fuerzas distintas como si ya fueran una alianza, o atribuirles automáticamente el voto femenino, daría por saldada una disputa todavía abierta.
La vida material también merece una agenda propia
Hay desigualdades que conviene investigar sin convertirlas en una explicación automática del sondeo. La EPH del INDEC, correspondiente al segundo trimestre de 2026, registró una tasa de empleo del 48,7% entre las mujeres de 14 años y más y del 64,4% entre los varones de esas edades, en 31 aglomerados urbanos. La desocupación fue del 8,4% y del 7,5%, respectivamente.
Es otro relevamiento, con otro universo y otro período: no demuestra por qué respondieron así las personas consultadas por OPSA. Sí aporta una línea de investigación con entidad propia sobre acceso al trabajo e ingresos. La disputa política gana profundidad cuando examina esas condiciones, en lugar de reducir a las mujeres a una categoría electoral o suponer que alguna fuerza ya las representa.
Fuentes y alcance. Monitor Socio-Político de OPSA/UBA, septiembre de 2026: 3.031 casos nacionales, invitación por redes y ponderación. No contamos con una precisión verificable para cada subgrupo; no trasladamos a ellos el margen informado para el total. Contexto laboral: EPH del INDEC, segundo trimestre de 2026, cuadro 1.3. Las dos fuentes no constituyen encuestas políticas independientes ni permiten atribuir causalidad.



