El INDEC publicó el jueves 15 de octubre una cuenta incómoda para la discusión sobre el trabajo: entre abril y junio de 2026 creció ligeramente el número total de puestos, pero retrocedió el empleo asalariado registrado y los salarios perdieron participación en el valor generado por la economía.
La remuneración al trabajo asalariado quedó en 42,9% del valor agregado bruto, frente al 45,4% del mismo trimestre de 2025. El excedente de explotación bruto pasó de 41,9% a 44,7%. La tensión no consiste solamente en cuántos empleos aparecen, sino en qué lugar ocupa el trabajo en la distribución de lo producido.
Más puestos no resuelven la discusión salarial
El informe cuenta 22,566 millones de puestos, un aumento interanual de 0,5%. Dentro de ese total, los asalariados registrados retrocedieron 1,4% y los no asalariados crecieron 3,9%. Son puestos de trabajo, no personas: una misma persona puede tener más de una ocupación.
El Cronista señaló otra diferencia de esa transformación: las horas trabajadas por los no asalariados aumentaron 6,3%, mientras las correspondientes al conjunto de asalariados cayeron 0,6%. La expansión del trabajo independiente exige mirar cuánto tiempo absorbe y qué protección ofrece, además de sumar ocupaciones. Las cifras no identifican por sí solas una migración individual del empleo formal a una plataforma.

La misma economía reparte de manera distinta
La comparación desarrollada por Con Interés ayuda a ordenar el resultado: una masa de remuneraciones que aumenta en pesos puede perder participación si el valor agregado crece más rápido. Tampoco el excedente bruto equivale a una ganancia neta disponible: es un saldo contable anterior a otras obligaciones y al consumo de capital.
Las diferencias sectoriales importan. El nuevo informe no describe una mejora empresaria uniforme. El comercio y la industria manufacturera tuvieron incidencias negativas en el aumento de la participación del excedente, mientras el agro y la explotación de minas y canteras aportaron positivamente. Eso impide tratar a una pyme comercial y a una gran actividad extractiva como si enfrentaran la misma situación.
La lectura de La Red es que la negociación salarial y las decisiones de contratación deben leerse juntas. Un aumento de puestos puede coexistir con menos empleo registrado y con una porción salarial menor. Para los trabajadores, el problema no se agota en entrar en la estadística de ocupación; para las empresas, la posibilidad de sostener empleo depende de condiciones sectoriales que el promedio oculta.
Contracampo seguirá esa relación entre actividad, registro laboral y distribución, con los próximos informes y acuerdos salariales como señales concretas. Esta publicación nueva describe el segundo trimestre, no una medición del mercado laboral de octubre.
Fuentes: INDEC, cuenta de generación del ingreso y mano de obra, 15/10, cuadros 1–3 y 7; El Cronista, 15/10; Con Interés, lectura y contraste, 15/10. Ambos medios utilizan el mismo informe oficial; no constituyen dos mediciones adicionales.



