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CABA · Argentina / Museo Argentino de Ciencias NaturalesEnsayo cultural documentado

Lo que tiramos también puede imaginar otro mundo

Una muestra de Laura Zingariello en el Museo Argentino de Ciencias Naturales cruza materiales cotidianos y criaturas posibles. Un recorrido por el arte, los descartes y la capacidad de mirar lo conocido de otra manera.

Ilustración onírica de un sendero verde junto al agua, entre membranas vegetales translúcidas y formas de vidrio y cobre.
Ilustración generada con IA · UMBRALES

La extrañeza puede empezar cerca

La invitación no exige abandonar el mundo conocido. Puede empezar en un fragmento de plástico, una pieza que perdió su función o un resto al que ya no se presta atención. Exploraciones imaginarias, de Laura Zingariello, está anunciada en el Museo Argentino de Ciencias Naturales del 16 de octubre al 30 de noviembre. La curaduría es de Magdalena Mastromarino. Su propuesta vincula materiales cotidianos con formas de la naturaleza y criaturas inesperadas.

El movimiento resulta sugerente: algo que parecía terminado vuelve a tener posibilidades. El descarte deja de ser únicamente el final de un uso y puede entrar en otra relación. La exposición es una puerta para pensar esa transformación desde el arte, sin pedirle a una obra que resuelva por sí sola un problema ambiental.

Hay una diferencia entre inventar un lugar remoto y hacer que lo familiar se vuelva extraño. En el segundo caso, la imaginación también modifica el presente. Una forma conocida puede seguir siendo reconocible y, al mismo tiempo, sugerir una vida que no estaba prevista para ella. Esa ambigüedad permite mirar despacio, volver sobre un detalle y cambiar la primera interpretación.

Fuentes: Museo Argentino de Ciencias Naturales

Una investigación que tiene recorrido

La práctica de Zingariello reúne artes visuales, tecnologías y ambiente. En su sitio se presenta como licenciada de la Universidad Nacional de las Artes y magíster en Tecnología y Estética de las Artes Electrónicas de la UNTREF. CEIARTE registra su tesis Estudio imaginario sobre seres posibles, defendida en 2024, y una trayectoria de instalaciones e intercambios entre esos campos.

La publicación de CEIARTE refiere a sus instalaciones interactivas como Ensamblajes tecnopoéticos. La expresión permite reconocer una zona de trabajo donde materiales y dispositivos no actúan como decorados de una idea previa. Pueden organizar relaciones de movimiento, percepción y respuesta. Esto describe el marco de su práctica documentada; cada montaje conserva características propias.

El catálogo de Coexistencia, en MUNTREF, incluye una instalación suya titulada Estudio imaginario sobre seres posibles, fechada entre 2019 y 2023. El texto curatorial de Sebastián Pasquel sitúa esa exposición colectiva en la convivencia con otras especies y en la exploración sensorial mediante tecnologías. Es un antecedente que ayuda a reconstruir una búsqueda; no debe confundirse con la muestra actual del museo de ciencias.

Seguir esa trayectoria cambia el modo de leer una novedad cultural. La exposición de octubre no aparece como una ocurrencia aislada, sino dentro de una investigación artística que vuelve sobre materiales, relaciones y modos de percibir. Conocer el recorrido ofrece contexto sin clausurar lo que cada visitante pueda encontrar.

Fuentes: CEIARTE · MUNTREF · Laura Zingariello

Lo fantástico tiene una dimensión material

Pensar en otras dimensiones suele llevar la mirada hacia algo distante. En esta línea de trabajo, la distancia puede construirse con elementos cercanos. Una textura puede sugerir piel, una repetición puede parecer crecimiento y un conjunto de piezas puede hacer pensar en un organismo. Son posibilidades de lectura de las relaciones entre arte y naturaleza, no descripciones de obras específicas que esta nota haya observado en sala.

Ese desplazamiento permite discutir una costumbre: reconocer los objetos solamente por su función. Cuando se rompe esa relación, aparecen otras preguntas. De qué está hecho algo. Cómo envejece. Qué parte puede separarse. Qué conserva la huella de un uso anterior. La imaginación encuentra allí una resistencia concreta: los materiales tienen peso, forma y límites.

La fantasía puede convivir con esa atención. Un mundo posible gana fuerza cuando algo de él se deja recorrer: un ritmo, una escala, una cercanía. El asombro no depende siempre de lo gigantesco o de lo imposible. También puede surgir de descubrir una relación que había quedado fuera del primer vistazo.

En ese sentido, mirar una obra exige tiempo de presencia. La pantalla de una red social puede mostrar un encuadre, pero no decide por completo el recorrido del cuerpo ni la distancia desde la que se observa. La visita permite construir otra secuencia: acercarse, detenerse, comparar y volver. La experiencia necesita un lugar para la curiosidad que todavía no sabe qué va a encontrar.

Fuentes: Museo Argentino de Ciencias Naturales · MUNTREF

Del material recuperado al problema de los recursos

El Panorama de los Recursos Globales 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente describe una economía mundial que sigue aumentando el uso de materiales. Relaciona la extracción y el procesamiento con presiones ambientales y señala la necesidad de transformaciones en la producción y el consumo. Ese es un contexto global; no constituye una evaluación de esta exposición ni de la ciudad de Buenos Aires.

La relación con el arte no está en convertir cada objeto recuperado en una cifra de ahorro. Está en la posibilidad de interrumpir por un momento la trayectoria que parece obvia: extraer, fabricar, usar y descartar. Reorganizar un resto puede volver visible esa historia y hacer que algo normalmente invisible merezca atención.

Tampoco conviene confundir reutilización artística con reciclaje industrial. Una obra puede preservar o transformar un material dentro de un proceso singular. La gestión de residuos necesita sistemas de recolección, clasificación, tratamiento y prevención que operen a otras escalas. Poner ambas dimensiones en relación permite reconocer el alcance de cada una sin convertir una experiencia estética en una solución total.

El valor de esa pausa está en lo que habilita a pensar. Un objeto que vuelve a importar puede modificar una relación de cuidado; una conversación sobre materiales puede abrir una curiosidad nueva. Los efectos concretos de una exposición sobre comportamientos o consumos requerirían una investigación específica. El ensayo cultural puede plantear la pregunta y sostenerla sin inventar su resultado.

Fuentes: PNUMA

Un museo de ciencias, otra forma de preguntar

La ubicación de Exploraciones imaginarias agrega una capa de lectura. En un museo de ciencias naturales, las colecciones y las explicaciones organizan maneras de conocer el mundo. Una propuesta artística que trabaja con criaturas posibles introduce otra operación: construir relaciones que no necesitan presentarse como especies descubiertas para tener sentido.

La diferencia entre evidencia e imaginación puede ser fértil. Un relato científico necesita métodos y observaciones que permitan examinar una afirmación. Una obra puede explorar una posibilidad sin afirmar que existe en la naturaleza. Ambas prácticas pueden compartir atención y curiosidad, aunque sus resultados y criterios sean distintos.

Esa convivencia evita reducir el arte a ilustración de un contenido ya explicado. También evita usar lo onírico como una prueba de que cualquier afirmación es verdadera. La experiencia cultural tiene su propio espacio: propone formas, preguntas y relaciones que cada persona puede recorrer y discutir.

Fuentes: Museo Argentino de Ciencias Naturales · MUNTREF

Una visita con tiempo para mirar

La muestra está incluida en la entrada al Museo Argentino de Ciencias Naturales, en avenida Ángel Gallardo 470, CABA. La información de público general consultada el 26 de octubre indica visitas de martes a domingo: ingreso desde las 14 hasta las 18.15 y cierre a las 19. La tarifa general para argentinos y residentes es de $8.000; estudiantes de universidades nacionales y profesorados públicos, con acreditación, abonan $4.000.

Los valores y condiciones de ingreso se consultan en la página oficial. La programación anuncia la exposición hasta el 30 de noviembre; esa fecha final no implica que el museo abra todos los días del período. Para la salida conviene elegir un día con tiempo disponible, más que convertir la visita en una carrera por registrar cada sala.

Mirar puede ser una forma de volver a hacer preguntas sobre lo que parece agotado. Un material, un hábito, una relación con el entorno. La otra dimensión no necesita estar fuera del mundo. A veces empieza cuando algo que habíamos dejado de ver vuelve a pedirnos atención.

Fuentes: Museo Argentino de Ciencias Naturales · Museo Argentino de Ciencias Naturales

Arte y fotografía

Ilustración generada con IA · UMBRALES

Fuentes y lecturas
  1. Exploraciones imaginarias ↗
  2. Estudio imaginario sobre seres posibles: tesis y trayectoria de Laura Zingariello ↗
  3. Coexistencia: catálogo y listado de obras ↗
  4. CV de Laura Zingariello ↗
  5. Global Resources Outlook 2024 ↗
  6. Visitas público general: horarios y entradas ↗

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