El Gobierno ha retirado el nombre de Néstor Kirchner de la fachada del Palacio Libertad, completando una serie de modificaciones. La decisión, comunicada por el vocero presidencial, refleja un cambio político y cultural. Se planea abrir nuevos espacios gastronómicos, marcando un giro hacia el autofinanciamiento y despolitización de la cultura.“`html
El Gobierno elimina el nombre de Néstor Kirchner de la fachada del Palacio Libertad
Tras meses de modificaciones, el Gobierno completó la remoción del nombre de Néstor Kirchner de la fachada del ahora denominado Palacio Libertad, en un claro mensaje político alineado con la actual administración. La decisión, anticipada desde el inicio de la gestión, fue confirmada por el vocero presidencial, quien destacó que el proceso de cambios en la emblemática sede cultural ha concluido.
La imagen del operario retirando las letras del antiguo Centro Cultural Kirchner con una grúa dio la vuelta por redes sociales, acompañada por la declaración del secretario de Cultura, quien reiteró la postura oficialista: “Afuera la política de la cultura argentina”. En el lugar donde hasta hace horas podía leerse el nombre del exmandatario, ahora quedó expuesta la inscripción original de la época en la que el edificio funcionaba como la sede de la Secretaría de Comunicaciones.
El cambio no sorprende. Fue anunciado en conferencia de prensa hace un año y finalmente oficializado mediante un decreto presidencial. El Ejecutivo debió recurrir a esa vía, ya que el nombre anterior había sido establecido por ley en 2012. Se evitó así un nuevo debate legislativo que podría haber derivado en un enfrentamiento político con la oposición.
Más allá de lo simbólico, la transformación del Palacio Libertad no es solo nominal. La administración prepara la apertura de dos cafeterías y un restaurante de alta gama dentro del complejo, marcando un giro comercial en su uso. La licitación ya fue adjudicada y se espera que los espacios gastronómicos operen bajo concesión por cinco años, con ingresos directos a la Secretaría de Cultura.
El proyecto original de revalorización del edificio, iniciado durante la gestión kirchnerista, tenía prevista la expansión de su oferta comercial, pero nunca se avanzó en esa dirección. Ahora, con una impronta distinta, el Gobierno impulsa una nueva etapa para el edificio, con una fuerte apuesta en el autofinanciamiento y una estrategia discursiva de despolitización de la cultura que marca diferencias con la administración anterior.
El CCK, inaugurado en 2015 y consolidado como un bastión cultural, ha sido objeto de debate constante desde su creación. Cambiemos, en su momento, respetó el nombre de Kirchner sin cambios, aunque en la práctica lo utilizó con una impronta distinta a la del kirchnerismo. Con la nueva administración, el giro es total: no solo se modificó la denominación, sino que también se promueve una nueva narrativa sobre el uso del espacio.
El trasfondo de la medida se enmarca en una estrategia más amplia del oficialismo por desmantelar símbolos de gestiones anteriores y reafirmar su identidad en la gestión pública. Con el cambio de nombre consumado y el cartel removido, el Palacio Libertad inicia una nueva etapa con un perfil que responde a los principios ideológicos y administrativos de la nueva gestión.
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