Saltar al contenido
U
← Todas las historias
Mar del Plata · General Pueyrredon · Provincia de Buenos Aires · Argentina. Exhibición: CABA.Ensayo cultural documentado

Volver a mirar Mar del Plata

Alberto Goldenstein reúne su serie de 2001 y las fotografías que hizo al regresar a la playa en 2026. Un ensayo sobre ciudad, memoria y lo que aparece cuando una imagen deja de pasar de largo.

Playa Las Toscas en enero de 2025: carpas, sombrillas, personas y el mar en planos sucesivos. Fotografía de Ezarate.
Playa Las Toscas, Mar del Plata, 11 de enero de 2025. Foto: Ezarate / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. · CC BY-SA 4.0 · https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/

Una ciudad que vuelve en otra imagen

Alberto Goldenstein vuelve a Mar del Plata veinticinco años después de la serie que convirtió a la ciudad en uno de sus territorios fotográficos. El proyecto 2001MDQ2026 reúne aquel archivo y producción reciente, con curaduría de Irene Gelfman. Pinta incluyó el proyecto en su edición 2026, con acceso público del 23 al 25 de octubre en La Rural, Ciudad de Buenos Aires. Las imágenes llevan hasta allí otra geografía: la costa del partido bonaerense de General Pueyrredon.

La distancia entre dos fechas invita a buscar cambios. Un edificio que ya no está, una playa más poblada, una forma distinta de vestir. Pero también cambian quien sostiene la cámara y quien se detiene frente a la fotografía. Mirar una ciudad de nuevo incluye esas tres historias. La de un lugar, la de una persona que lo registra y la de quienes encuentran en la imagen algo propio.

El proyecto permite entrar en una conversación sobre cómo se forma la memoria visual. ¿Qué vuelve reconocible un verano? ¿Un monumento, el color de una sombrilla, la posición de un cuerpo frente al agua? Reconocer es apenas el primer movimiento. Después llega otro, menos automático: observar cómo esos elementos quedaron relacionados dentro de un rectángulo. Allí comienza una experiencia diferente a la de pasar de una foto a la siguiente.

Fuentes: Pinta BAphoto · Pinta BAphoto

La familiaridad también puede ser extraña

La biografía publicada por Goldenstein sitúa su formación en Boston entre 1981 y 1983, con estudios en la New England School of Photography y talleres con Joel Meyerowitz. Regresó a Buenos Aires en 1984 y comenzó a trabajar con película color al año siguiente. En 1991 inició su enseñanza en el Centro Cultural Rojas; desde 1995 hasta 2019 dirigió su Fotogalería. Su recorrido enlaza práctica, formación de otras miradas y circulación de imágenes.

Mar del Plata apareció como serie en 2001. Su primera presentación formó parte de Al sur del sur, en Photoespaña, Madrid; en 2002 tuvo una muestra en la Fotogalería del Teatro San Martín. Esa circulación es significativa: un paisaje conocido por sus veraneantes entraba en espacios donde podía ser interrogado de otra manera. Una fotografía de vacaciones se vuelve obra también a través de la atención que reclama y de las relaciones que construye con otras imágenes.

En 2016, el artista explicó su relación con la ciudad en un texto difundido por el Ministerio de Cultura: había unido su historia personal con un imaginario de la clase media argentina. La crisis de 2001 formaba parte de ese contexto. Ese vínculo afectivo hace que una rambla pueda funcionar como un lugar concreto y, a la vez, como superficie de deseos, recuerdos y expectativas. La interpretación nace de una posición situada; no habla en nombre de todos los habitantes ni de todos los visitantes.

«Mar del Plata fue para mí símbolo de un país que se soñó a sí mismo»

Alberto Goldenstein, testimonio difundido por Cultura de la Nación, 2016

Fuentes: Sitio del artista · Cultura de la Nación

Un árbol en el centro del paseo

Entre las imágenes de archivo que Pinta muestra en su selección digital hay una fotografía sin título de la serie 2001–2002: un árbol de ramas desnudas ocupa el primer plano. Detrás, un muro bajo acompaña la costa; los bancos y las luminarias ordenan un paseo vacío. El mar queda al fondo. Las ramas interrumpen la vista abierta y hacen que el ojo tome un desvío antes de llegar al horizonte.

La escena ofrece una entrada concreta a la lectura fotográfica. La posición del árbol cambia el peso de lo que parecía principal. El mar sigue allí, pero comparte la imagen con una presencia irregular y cercana. Mirar el encuadre permite advertir esa decisión sin tener que adjudicarle un sentimiento a cada objeto. La soledad, la calma o cierta incomodidad pueden aparecer en nuestra experiencia; son lecturas que conviene sostener en aquello que efectivamente vemos.

También podemos recorrer la imagen al revés: empezar por el horizonte, seguir la curva del muro, reconocer el ritmo de los bancos y volver a las ramas. La fotografía permanece quieta mientras la mirada se mueve. Esa pequeña demora transforma un paisaje familiar en una serie de descubrimientos. El detalle no es un adorno escondido para lectores expertos. Puede ser simplemente aquello que habíamos pasado por alto porque creíamos conocer el lugar.

Ver la selección de obras en Pinta ↗

Fuentes: Pinta BAphoto

Una playa compartida por miradas distintas

La serie también tuvo otros vecinos antes de este regreso. En 2021, el Museo MAR presentó Tres miradas sobre Mar del Plata, con curaduría de Andrés Duprat: fotografías de Annemarie Heinrich de las décadas de 1940 y 1950, de Ataúlfo Pérez Aznar de los años ochenta y de Goldenstein de 2001. El catálogo vincula esos trabajos con distintos momentos de la vida argentina y permite seguir sus diferencias de atención, formato y tratamiento del espacio.

En esa lectura curatorial, Heinrich acerca la vida cotidiana, el trabajo y el ocio; Pérez Aznar da protagonismo a quienes ocupan la playa; Goldenstein reúne situaciones y arquitecturas dispares. Es una propuesta para leer esas obras en conjunto, no una única historia posible de la ciudad. Los fotógrafos eligen, y la exposición vuelve a elegir entre lo que ellos vieron.

Para quien nació después de alguna de esas imágenes, el archivo puede operar como un encuentro con un tiempo que nunca vivió. Un gesto resulta cercano y una forma de ocupar el espacio parece distante. Es posible sentir familiaridad sin tener un recuerdo personal. Allí la memoria visual se vuelve compartida: circula entre generaciones, se completa con relatos y también se discute. Una ciudad tiene tantas memorias como recorridos, trabajos, vacaciones y pérdidas atravesaron sus calles.

Mirar varias series ayuda a conservar esa pluralidad. La vida urbana incluye la playa llena y los lugares que quedan fuera del encuadre. Una imagen abre una puerta; las siguientes pueden llevarnos hacia otras habitaciones.

Fuentes: Museo MAR / Museo Nacional de Bellas Artes

Playa Bristol y paseo costero en enero de 2024, con paseantes y edificios bajo un cielo nublado. Fotografía de Ezarate.
Playa Bristol y paseo costero, Mar del Plata, 3 de enero de 2024. Foto: Ezarate / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. · Fuente ↗

Regresar con otra cámara

En la entrevista que Violeta Méndez publicó en Arte al Día el 14 de octubre, Goldenstein contó cómo volvió a fotografiar Mar del Plata durante el verano de 2026. Fue por el día y buscó la playa en plena temporada. Trabajó con una cámara sin espejo de formato completo y encuadres panorámicos. El reencuentro implicó una herramienta distinta y una decisión sobre dónde poner el cuerpo.

La tecnología modifica posibilidades concretas: la proporción del encuadre, el modo de comprobar una toma, la cantidad de relaciones que puede intentar el fotógrafo. Su valor aparece en el uso que se hace de ellas. Una franja horizontal amplia puede reunir acciones simultáneas y exigirnos elegir por dónde entrar. También puede contener silencios. El formato ofrece espacio; la mirada decide cómo organizarlo.

Para describir su práctica, Goldenstein formuló una idea breve: trabajar con las apariencias visibles puede abrir experiencias que las exceden. No hace falta convertir la cámara en un instrumento que adivina el interior de las personas. Una distancia entre cuerpos, una sombra o un cruce de líneas alcanza para iniciar una relación. El espectador continúa ese trabajo con sus propias asociaciones.

Por eso, volver a un motivo no obliga a repetirlo. Puede significar aceptar que la experiencia anterior cambió nuestra manera de entrar en él. El sitio se reconoce y, al mismo tiempo, exige otra atención.

«si quiero ir profundo tengo que abrazar la superficie»

Alberto Goldenstein, en entrevista con Violeta Méndez para Arte al Día, 14/10/2026

Fuentes: Arte al Día

La distancia también se edita

La primera retrospectiva de Goldenstein en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, La materia entre los bordes, reunió en 2018 unas trescientas fotografías realizadas entre 1982 y ese año. Según la presentación del museo, las series fueron reeditadas para la exposición y tuvieron dispositivos de exhibición diseñados especialmente. Su lugar en la sala formaba parte de cómo podían ser vistas.

La experiencia de una fotografía cambia cuando cambia su escala. Frente a una copia pequeña, el cuerpo se acerca; frente a una imagen extendida, puede desplazarse para reconocer relaciones. Una secuencia ofrece una duración propia: volver hacia atrás, conectar un color con otro, detenerse en una pausa. La edición participa de la obra tanto por lo que reúne como por los intervalos que conserva.

Ese aprendizaje sirve también frente a una pantalla. Podemos dejar una imagen abierta, recorrer sus bordes, leer su fecha y regresar al centro. Podemos distinguir lo que reconocemos de lo que sólo suponemos. Una práctica de atención así no exige solemnidad ni una educación especial. Empieza por darle a una foto la oportunidad de mostrarnos algo que no apareció en el primer golpe de vista.

Fuentes: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

El tiempo que le damos a una imagen

Una de las fuerzas de volver a Mar del Plata está en el carácter accesible del motivo. La playa, el paseo y la arquitectura permiten entrar por experiencias reconocibles. A partir de allí, cada decisión visual puede movernos de lugar. El color relaciona zonas alejadas; una presencia lateral altera el equilibrio; una construcción ocupa más espacio del que le dábamos en nuestro recuerdo.

La lectura puede empezar con tres movimientos simples. Primero, describir: qué hay y cómo se distribuye. Después, situar: quién hizo la imagen, cuándo y en qué contexto. Por último, interpretar: qué relaciones nos propone y qué experiencia nos produce. El orden ayuda a que la emoción conserve un apoyo y a que la información no clausure lo que una obra puede despertar.

2001MDQ2026 ofrece una ocasión para ensayar esa demora. La selección digital de Pinta permite acercarse al proyecto y a sus fichas de obra. El proyecto reúne dos momentos del trabajo de un artista. La conversación que puede abrir sigue más allá de la feria: volver a una imagen conocida y descubrir que todavía no habíamos terminado de mirarla.

Fuentes: Pinta BAphoto · Pinta BAphoto

Arte y fotografía

Playa Las Toscas, Mar del Plata, 11 de enero de 2025. Foto: Ezarate / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. · Fuente de imagen ↗ · Licencia ↗

Playa Bristol y paseo costero, Mar del Plata, 3 de enero de 2024. Foto: Ezarate / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. · Fuente de imagen ↗ · Licencia ↗

Fuentes y lecturas
  1. Special Project | Alberto Goldenstein: 2001MDQ2026 ↗
  2. Pinta BAphoto 2026: apertura al público y sede ↗
  3. Invocar lo espiritual desde la superficie: así fotografía Alberto Goldenstein ↗
  4. Biografía de Alberto Goldenstein ↗
  5. Alberto Goldenstein: La materia entre los bordes ↗
  6. Tres miradas sobre Mar del Plata ↗
  7. El Congreso de Tucumán en primera persona: hoy, Alberto Goldenstein ↗

LAS IDEAS CENTRALES

Seguí la historia en CARROUSSEL.

OTRA HISTORIA

México: el celular ahora exige identidad

Seguir leyendo ↗
Ilustración: un teléfono y una bandeja SIM sobre un mostrador, con reflejos de la calle a través del vidrio.
Ilustración generada con IA · UMBRALES
UMBRALES ↗

Entrá por una historia.

UMBRALES / CARROUSSEL