Karina Milei lanzó su campaña electoral con una motosierra frente al gobierno porteño, simbolizando un ataque directo al PRO. Este evento, en medio de la tensión con Mauricio Macri, marca un nuevo enfrentamiento por el control de Buenos Aires, donde Milei busca desplazar al macrismo, rediseñando el mapa político argentino.
La motosierra de Karina Milei: inicio polémico de campaña en territorio PRO
Karina Milei eligió una motosierra como símbolo y la puerta del gobierno porteño como escenario para lanzar la campaña electoral de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires. La imagen, difundida en paralelo a una entrevista radial de Mauricio Macri en la que criticaba directamente a la hermana del presidente, fue más que una puesta en escena: marcó el tono de una campaña que buscará desplazar al PRO del bastión que controla desde 2007 y exhibió con crudeza las fisuras en la alianza informal entre el mileísmo y los herederos de la estructura macrista.
La foto, tomada en la sede gubernamental de Uspallata, muestra a Karina Milei flanqueada por Manuel Adorni, vocero presidencial y cabeza de lista, y una línea de candidatos que incluye a dirigentes como Pilar Ramírez, Solana Pelayo, Juan Pablo Arenaza y Nicolás Pakgojz. Todos parte de una estrategia milimétricamente diseñada para ocupar el espacio político que el PRO supo capitalizar durante más de una década.
La elección de ese lugar y ese objeto no fue casual. La motosierra no solo remite al discurso de Javier Milei sobre el ajuste estatal, sino que representa una amenaza simbólica directa hacia la gestión porteña liderada por Jorge Macri. Mientras se montaba esa escena, Mauricio Macri hablaba en radio Mitre y estallaba contra Karina Milei y Santiago Caputo por su intento de erosionar el poder del PRO en la Ciudad. “Tendrían que dar las gracias por tanta generosidad”, ironizó el ex presidente, movido tanto por rencores personales como por la defensa de un espacio que considera propio y en riesgo.
El enfrentamiento no es nuevo. Desde 2023, cuando La Libertad Avanza porteña presentó una Ley Bases alternativa que exigía reducir el gasto y condicionar la aprobación del Presupuesto, la relación entre los Macri y el entorno del presidente se volvió tensa. Las reuniones en Olivos, donde Macri y Milei compartían milanesas y coincidencias, quedaron en el retrovisor. La decisión reciente del PRO de anticipar las elecciones en la Ciudad al 18 de mayo, en desacuerdo con la estrategia nacional del Ejecutivo, terminó por dinamitar cualquier atisbo de alianza.
El lanzamiento en Uspallata fue tanto escénico como estratégico. En campaña, las fotos valen más que mil palabras, y esta en particular apunta a capturar el imaginario del votante harto del gasto político y de los privilegios de la dirigencia tradicional. En ese juego, Karina Milei ocupa un rol clave: sin cargo formal, sin estructuras, logra marcarle la cancha incluso a pesos pesados como Mauricio Macri.
El recambio de candidatos dentro del PRO fue una respuesta rápida, aunque previsible. Silvia Lospennato encabezará la lista oficialista en la Ciudad, con figuras íntimamente ligadas al macrismo. El mensaje es claro: el PRO no está dispuesto a ceder la capital sin pelea. Lo que antes era una discusión de matices ahora se transformó en una lucha de supervivencia: La Libertad Avanza intentando institucionalizar el fenómeno Milei, y el PRO defendiéndose de un posible ocaso en su bastión más simbólico.
La Ciudad de Buenos Aires se convierte así en la nueva “madre de todas las batallas”. Atrás quedó la polarización con el kirchnerismo: Milei no apunta a Santoro como amenaza, sino al PRO como obstáculo inmediato para consolidar poder real y territorial. Y no es solo una cuestión electoral. Se trata de quién interpreta mejor el ánimo social, quién representa con mayor legitimidad el cambio y, sobre todo, quién evidencia menos resabios del establishment que gran parte del electorado quiere dejar atrás.
Esta pelea excede la coyuntura del 18 de mayo. La motosierra fue solo el comienzo. Lo que está en juego es el rediseño del mapa político argentino y el control de la vidriera institucional que significa gobernar la capital. Karina Milei, sin más título que su apellido pero con todo el respaldo simbólico del presidente, parece dispuesta a dar esa pelea en nombre del ajuste y del nuevo orden libertario. La respuesta del PRO será la prueba de fuego para saber si aún conserva reflejos de partido dominante o si ya comenzó su declive en manos de su criatura más inesperada.