Un estudio nacional revela que la generación de 16 a 19 años cree en la democracia, pero la vive desde la distancia y con escepticismo sobre su capacidad de cambio.
Un relevamiento realizado a 2.494 estudiantes secundarios de todo el país ofrece una radiografía inédita sobre cómo piensan y sienten la política los jóvenes argentinos hoy. El estudio, desarrollado conjuntamente por el Observatorio Pulsar.UBA y la Asociación Conciencia, no encontró ni una generación apática ni una políticamente encendida. Lo que encontró fue algo más matizado y, en cierta forma, más revelador: jóvenes pragmáticos, tolerantes y selectivos.
Optimismo personal, cautela colectiva
El primer dato que llama la atención es una brecha clara entre cómo los jóvenes ven su futuro personal y cómo ven el del país. El 73% espera que su situación personal y familiar mejore en el próximo año. En cambio, solo el 54% cree que Argentina estará mejor en ese mismo plazo. Confían en sí mismos más que en el rumbo colectivo.
Esta tensión explica, en parte, que el 32% de los encuestados preferiría irse a vivir a otro país. Entre las mujeres, ese deseo es más pronunciado (36%) que entre los varones (44% eligió quedarse). El país despierta dudas; el horizonte propio, no tanto.
La política: presente, pero sin protagonismo
El 69% de los jóvenes declara tener poco o ningún interés en la política. Sin embargo, el informe advierte que esto no equivale a un rechazo. La política existe en sus vidas, pero de forma intermitente: aparece cuando hay algo importante en juego, no organiza su cotidianidad.
Se informan principalmente a través de redes sociales (79%), seguidas de la televisión (58%) y las conversaciones con personas cercanas (53%). La radio apenas llega al 9%.
Tampoco es un tema central en sus charlas: el 65% dice que habla de política con sus familiares poco o nada seguido, y entre amigos ese número sube al 81%. Aun así, el 80% coincide políticamente con sus padres, al menos en parte, lo que sugiere que la familia sigue siendo el principal canal de transmisión de valores cívicos.
Democracia sí, pero con exigencia
La segunda parte del estudio se adentra en la relación de los jóvenes con la democracia, y aquí emerge una de las conclusiones más significativas. En una escala del 1 al 10, la importancia de vivir en un país democrático obtuvo un promedio de 8,25. Sin embargo, la evaluación sobre qué tan democrática es efectivamente la Argentina bajó a 6,83. Creen en el ideal, pero son críticos con la realidad.
El 54% afirma que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, mientras que el 15% considera que en ciertas circunstancias un gobierno autoritario podría ser preferible. El 10% dice que le da lo mismo. El análisis revela que lo que crece en los sectores de menor capital cultural no es el autoritarismo sino la indiferencia: distancia, no hostilidad.
Votar sí, pero no alcanza
Pese a todo, el compromiso cívico existe. El 73% tiene intención de votar en las próximas elecciones y el 63% apoya que el voto sea obligatorio. Pero hay una tensión: el 72% cree que votar es importante aunque no alcanza para decidir lo que pasa en el país. Solo el 23% considera que el voto tiene poder real de cambio.
Los niveles de participación política activa son bajos. En el último año, apenas el 9% asistió a una marcha o manifestación y solo el 6% firmó un reclamo o solicitud social.
Una generación en construcción
Lo que dibuja este estudio es una generación que no rechaza el sistema pero tampoco lo abraza con fervor. Son más tolerantes que confrontativos: el 64% tiene amigos con ideas políticas opuestas y el 61% podría estar en pareja con alguien que piense diferente. Las diferencias políticas no se traducen en rupturas personales.
En un contexto de polarización creciente entre adultos, eso no es un dato menor. Quizás la ciudadanía del futuro no sea menos política, sino distinta.
Fuente: Informe “Jóvenes: valores, política y democracia” (2025), Observatorio Pulsar.UBA / Asociación Conciencia. Base: 2.494 estudiantes de 16 a 19 años, octubre 2025.
